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martes, 17 de diciembre de 2013

LA CENICIENTA - Cuentos en verso para niños perversos.... (Roald Dahl)

Un texto bonito para preparar una comprensión de texto.




..."¡Si ya nos la sabemos de memoria!",
diréis. Y, sin embargo, de esta historia
tenéis una versión falsificada,
rosada, tonta, cursi, azucarada,
que alguien con la mollera un poco rancia
consideró mejor para la infancia...

El lío se organiza en el momento
en que las Hermanastras de este cuento
se marchan a Palacio y la pequeña
se queda en la bodega a partir leña.
Allí, entre los ratones llora y grita,
golpea la pared, se desgañita:
"¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!
¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!".
Y así hasta que por fin asoma el Hada
por el encierro en el que está su ahijada.
"¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida
te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy
porque ellas van al baile y yo no voy!".
La chica patalea furibunda:
"¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
zapatos de charol, sortija, broche,
pendientes de coral, pantys de seda
y aromas de París para que pueda
enamorar al Príncipe en seguida
con mi belleza fina y distinguida!".
Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,
en menos tiempo del que aquí se cuenta,
se personó en Palacio, en plena disco,
dejando a sus rivales hechas cisco.

Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles
tomándola en sus brazos varoniles
y ella se le abrazó con tal vigor
que allí perdió su Alteza su valor,
y mientras la miró no fue posible
que le dijera cosa inteligible.
Al dar las doce Ceny pensó: "Nena,
como no corras la hemos hecho buena",
y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!",
mientras se le agarraba a los riñones,
y ella tirando y él hecho un pelmazo
hasta que el traje se hizo mil pedazos.
La pobre se escapó medio en camisa,
pero perdió un zapato con la prisa.
el Príncipe, embobado, lo tomó
y ante la Corte entera declaró:
"¡La dueña del pie que entre en el zapato
será mi dulce esposa, o yo me mato!".
Después, como era un poco despistado,
dejó en una bandeja el chanclo amado.
Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!",
y, en vista de que nadie la veía,
pescó el zapato, lo tiró al retrete
y lo escamoteó en un periquete.
En su lugar, disimuladamente,
dejó su zapatilla maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
por la ciudad con toda ligereza
en busca de la dueña de la prenda.
De casa en casa fue, de tienda en tienda,
e hicieron cola muchas damiselas
sin resultado. Aquella vil chinela,
incómoda, pestífera y chotuna,
no le sentaba bien a dama alguna.
Así hasta que fue el turno de la casa
de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!",
dijeron las perversas Hermanastras
y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,
se puso la de más cara de cerdo
su propia zapatilla en el pie izquierdo.
El Príncipe dio un grito, horrorizado,
pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado!
¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!".
"¡Has dado tu palabra. Principito,
precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza.
--¡Ordeno que le corten la cabeza!".
Se la cortaron de un único tajo
y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo.
Así no está tan fea". De inmediato
gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato!
¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!",
bramó su Alteza Real con muy mal gesto
y, echando mano de su real espada,
la descocó de una estocada;
cayó la cabezota en la moqueta,
dio un par de botes y se quedó
quieta...

En la cocina Cenicienta estaba
quitándoles las vainas a unas habas
cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-
del coco de su hermana en el zaguán,
así que se asomó desde la puerta
y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?".
El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!",
y a Ceny le dio un vuelco el corazón.
"¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!
con ese yo me juego la cabeza...
¡Pero si está completamente loco!".
Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco!
¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina
brilló la vara del Hada Madrina.
"¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
que tus deseos corren de mi cuenta!".
"¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,
no quiero ya ni príncipes ni nada
que pueda parecérseles! Ya he sido
Princesa por un día. Ahora te pido
quizá algo más difícil e infrecuente:
un compañero honrado y buena gente.
¿Podrás encontrar uno para mí,
Madrina amada? Yo lo quiero así...". 

Y en menos tiempo del que aquí se cuenta
se descubrió de pronto Cenicienta
a salvo de su Príncipe y casada
con un señor que hacía mermelada.
Y, como fueron ambos muy felices,
nos dieron con el tarro en las narices.

domingo, 31 de octubre de 2010

ESTIMULAR EL RAZONAMIENTO VERBAL

¿Qué es el razonamiento Verbal y cómo estimularlo?.
El Razonamiento Verbal es la habilidad para razonar utilizando el lenguaje. Algunos niños presentan problemas en esta área y pueden necesitar ejercicios de refuerzo de esta habilidad.
A continuación detallamos algunas de las actividades que se pueden plantear para desarrollar esta capacidad:
1-Presentar varias palabras que tengan alguna relación de igualdad entre ellas. El niño debe decir por qué son iguales. Utilizar palabras:
-Que tengan el mismo número de letras: mis, das, los
-Que tengan el mismo número de sílabas: ventana, tenedor, pijama
-Que comiencen por el mismo sonido: húmedo, uranio, hurgar
-Que acaben por el mismo sonido: allí, hay, aquí
-Que comiencen por la misma letra: mesa, muro, mariposa
-Que acaben por la misma letra: casa, rueda, careta
-Que comiencen por la misma sílaba: mesa, merienda, meter
-Que acaben por la misma sílaba: mesa, casa, losa
-Que tengan la misma letra en medio: sol, por, con
-Que tengan la misma sílaba en medio: espera, espejo, torpeza
 2- Se presentan las mismas palabras del ejercicio anterior. El niño ya se ha dado cuenta de la relación de igualdad entre las palabras. Ahora le pedimos que diga algunas palabras más que compartan ese mismo criterio de igualdad. Por ejemplo:
-Si le decimos palabras que tengan el mismo número de letras (mis, das, los), el niño deberá añadir otras: sol, luz, mas
 3- Decimos una palabra. El niño dirá otra palabra que tenga alguna relación de igualdad con la que hemos dicho, y deberá explicar qué criterio ha utilizado para elegir dicha palabra. Por ejemplo: Decimos la palabra mes; el niño añade los e indica que "son iguales porque acaban en la misma letra". 
4- Presentar varias palabras que tengan alguna relación de semejanza entre ellas. El niño debe decir en qué se parecen. Utilizar palabras:
-Que pertenezcan a la misma clase: nombres de animales, peces, reptiles, pájaros, plantas, alimentos, frutas, verduras, bebidas, prendas de vestir, prendas masculinas, prendas femeninas, juguetes, medios de transporte, medios de transporte terrestre, medios de transporte acuático, medios de transporte aéreo, oficios, instrumentos musicales, instrumentos musicales de cuerda, instrumentos musicales de viento, objetos de la casa, objetos de la cocina, objetos del cuarto de baño, objetos del colegio…
-Que tengan la misma forma: objetos redondos, cuadrados, ovalados…
-Que sean del mismo color: rojos, verdes…
-Que tengan la misma función: que sirvan para jugar, para comer…
-Que sean de la misma materia: objetos de hierro, de madera…
 5- Se presentan las mismas palabras del ejercicio anterior. El niño ya se ha dado cuenta de la relación de semejanza entre las palabras. Ahora le pedimos que diga algunas palabras más que compartan ese mismo criterio de semejanza. Por ejemplo:
-Si le decimos nombres de objetos redondos (balón, rueda, ovillo), el niño deberá añadir otros, como: naranja, reloj, canica… 
6- Decimos una palabra. El niño dirá otra palabra que tenga alguna relación de semejanza con la que hemos dicho, y deberá explicar qué criterio ha utilizado para elegir dicha palabra. Por ejemplo: Decimos la palabra naranja; el niño añade manzana y señala que "son semejantes porque ambas son frutas".
 7- Presentar una serie de palabras en dos columnas. El niño debe unir las semejantes, de acuerdo con diferentes criterios.
- Profesiones y materiales utilizados:
            Profesor          Manguera         
            Médico            Libro
            Jardinero         Madera
            Carpintero       Termómetro
- Profesiones y lugares donde se realiza
- Objetos y su utilidad
- Estación del año y prendas de vestir
- Deportes y materiales utilizados 
8- Presentar una serie de palabras que comparten dos criterios de semejanza. El niño debe decir por qué dos razones son semejantes. Por ejemplo: naranja, sandía, melocotón (frutas redondas). 
9- Se presentan las mismas palabras del ejercicio anterior. El niño ya se ha dado cuenta de los criterios de semejanza entre las palabras. Ahora le pedimos que diga algunas palabras más que compartan ese mismo criterio de igualdad. Siguiendo con el ejemplo anterior, debería añadir: ciruela, mandarina... 
10- Decimos una palabra. El niño dirá otra palabra que comparta dos criterios de semejanza con la que hemos dicho, y deberá explicar los criterios que ha utilizado para elegir dicha palabra. Por ejemplo: Decimos la palabra plátano; el niño añade limón, indicando que "son frutas de color amarillo".
  ORIENTACIONES PARA REALIZAR LAS ACTIVIDADES:
- Estos ejercicios se deben presentar por escrito; es posible presentarlos de manera oral, pero de este último modo resultan más difíciles.
- Hay que plantear estas actividades como un juego.
El niño no debe cansarse; cuando eso ocurra debemos dejar la actividad.
- Graduar la dificultad según la edad y las posibilidades del niño. Es preferible adecuarlos a su nivel para que no cometa errores.
Es mejor unos minutos todos los días que una sesión más larga a la semana.

Fuente: Psicologoescolar.com


lunes, 18 de octubre de 2010

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 CUENTOS

ENTRADA RECOGIDA DE LA PÁGINA EDUCA CON TIC

Siempre, desde los tiempos remotos, se han contado historias. Algunas de ellas se convirtieron en narraciones populares que han llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, de Europa provienen los cuentos de hadas más conocidos. En América abundan los relatos basados en la naturaleza. Asia es un continente inmenso, y sus cuentos son únicos y diferentes. En los relatos de África destaca la gracia de las actividades humanas. Y en Oceanía, la influencia del mar en sus cuentos es evidente. Gracias a los recursos tecnológicos de la narrativa digital, todas esas creaciones del imaginario popular aún pueden conservar su eficacia educativa.
A veces, los cuentos se esconden, del mismo modo que se esconden los niños. Por eso, saber de su origen también es útil y necesario, para así poder conocer mejor sus secretos, al menos en parte. Lo curioso es que muchos cuentos parecen repetirse por la geografía del mundo. Tal vez sea una variante de su propio juego del escondite: estar en todas partes para no ser de ningún lugar. Se sabe que los cuentos populares son una creación de los pueblos, no de ningún pueblo único o elegido. Ese es su secreto y su misterio.
En la época de Julio Verne, dar la vuelta al mundo en 80 días era una gran hazaña. Hoy en día ya no es así; incluso se puede lograr en menos de ochenta horas. Pero en Educa con TIC, con la colaboración deGoogle Maps, hay una forma más cómoda y más rápida. Se trata de dar la vuelta al mundo a través de sus cuentos, de sus leyendas y de sus mitos. Para conseguirlo, sobre todo utilizaremos el material publicado con anterioridad en nuestra web: La puerta de los cuentos y Mis viajes con Cenicienta; aunque también emplearemos otros materiales ya reunidos. Así que, sin previo aviso, nos sumergiremos en el mundo de los cuentos, en sus aventuras y en sus problemas, en su pasado y su presente. Vamos:

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Como ayudar a leer al niño que no le gusta leer.

El niño al que no le gusta leer se encuentra en un "callejón sin salida": Ha llegado a esta situación probablemente porque ha tenido problemas en la adquisición de la lectura y la única manera de que llegue a leer mejor y/o llegue a disfrutar con la lectura es leyendo. Pero no le gusta…

Para ayudar al niño a adquirir afición por la lectura hay que intentar dos cosas:
1-Que el niño lea, aunque sólo sea un poco, todos los días.
2-Que disfrute, o al menos no aumente su "fobia", con ese rato de lectura.

Para ello se proponen las siguientes orientaciones:

-Hay que dar un giro a lo que veníamos haciendo hasta ahora. Es probable que el niño haya asociado la lectura con emociones desagradables (se cansa, le corrigen continuamente, se siente incompetente, etc.). Se trata ahora de lo contrario: asociar la lectura con emociones agradables: no es una obligación, se le reconoce cada pequeño avance, no se le corrige, lo importante es que entienda lo que lee, etc.

-El material de lectura que ofrezcamos al niño debe ser divertido y/o entretenido: Ir con él a la librería o a la biblioteca a que elija él mismo los libros nos asegurará que sea un material adecuado para él. No importa que elija comics, ni que se dedique casi todo el tiempo a mirar los dibujos, porque cuando le interese regresará al texto escrito.

-Este material debe ser de nivel parecido o inferior al nivel de lectura del niño para que la lectura no le resulte demasiado dificultosa. En el primer nivel lo mejor serían libros de letra cursiva, poco texto y con abundantesilustraciones.

-Permitirle leer en la cama antes de dormir. Ahí podemos dejarle leer lo que quiera, leerle nosotros, hacer una lectura conjunta, etc. Esta es una buena ocasión para que disfrute con la lectura, utilizando el material que prefiera.

-No hacer caso a sus comentarios negativos sobre la lectura ni tampoco entrar en discusión sobre ese tema.

-Procurar no corregir sus errores. Es preferible centrarse en las palabras o frases leídas correctamente, haciéndole ver cómo sabe leer o cómo va progresando. En ese sentido estar atento a cualquier mínima mejora para animarle.

-Si se trata de hacerle corregir algún aspecto podemos hablar de nuestra experiencia (cómo nos pasaba algo parecido y qué hicimos para mejorarlo).

-Evitar hacer comentarios negativos en casa o a familiares y amigos sobre sus dificultades cuando él esté presente. Al contrario, elogiar en esas situaciones sus avances, aunque sean mínimos.

-Dedicar todos los días, a la misma hora, un ratito a actividades de lectura. Esas actividades dependerán del nivel del niño (desde asociar palabras con imágenes colocando etiquetas a objetos de la casa, hacer puzzles de letras e imágenes o leer un pequeño cuento).

-Lo más importante de ese tiempo diario es que resulte agradable. Para ello, hay que:
-Respetar el nivel de lectura del niño sin proponerle actividades más difíciles de las que sea capaz de realizar.
     -Realizar varias actividades, para que no se canse con la repetición.
     -Acabar nosotros cada actividad antes de que el niño se canse y quiera acabar él.

Para la elección de actividades de lectura en función del nivel de lectura del niño resulta muy recomendable los Menús de Lectura por Niveles del libro de Isabel Orjales Villar: “Practicar la lectura sin odiar la lectura”, de la Editorial CEPE.

Artículo recogido de www.Psicologoescolar.com